sábado, 25 de junio de 2011

Again

Another night with the same dream, with the same man. Why? I don't know but he is in her dreams with his blue eyes watching her how always without a word only watching her...only watching her scornful.

She knows him but she doesn't know why he is in her dreams maybe because he is a little writer another dreamer but he doesn't dream her.



 Moreno León  Y.  Silvia.

sábado, 18 de junio de 2011

Together in Electric Dreams.

Cuando escucho esa canción de Lali Puna, Together in Electric Dreams, recuerdo a Naucalpan y sus bellos atardeceres naranjas un poco rojizos y algo amarillentos, recuerdo el aire que me acariciaba en la cara, ese rostro infantil serio que hacía que los alumnos de mamá me llenaran de dulces y abrazos. 

Un día conocí a alguien de ahí, que llego aquí, nos llevamos bien un tiempo,recuerdo su forma de mirarme y perseguirme sin acecharme, me miraba y ponía sobre la pared, como intentando que le hiciera caso, pero mi vista se desviaba al suelo y mi corazón latía rápido, esperando la pregunta, pero jamás paso, tal vez hubiera funcionado, quizá lo mejor fue ese acuerdo, no lo sé, nunca lo sabre.
"Well always be together/Together in Electric Dreams"


(Nota: No está dedicada a nadie, simplemente es un vago recuerdo, que llegó como todos, de repente).

 Moreno León  Y.  Silvia.

martes, 14 de junio de 2011

Los cuerpos.



La habitación de una suicida es como cualquier otra
aunque pretendamos pensar siempre lo contrario,
aunque:
los cuerpos y sus formas los cuerpos y sus instrumentos
los cuerpos y sus razones, harán a veces alguna diferencia.
El cuerpo irrumpe el equilibrio cotidiano.
El cuerpo adultera las sacras y comunes leyes de la semejanza,
deja de ser –entonces- como cualquier otra
la habitación de la suicida:
las cortinas relajadas o precisas
los viejos zapatos en el clóset
la lámpara tímida ante la oscuridad nocturna
la mesita de noche, que también será mesa de día
el amanecer que ronda y agasaja las ventanas
la tarde que se despide y mira de reojo
la silla intacta frente al librero adusto,
Missael sonriendo en una foto: todo se trastoca.
En este albergue los objetos me guarecen,
ellos son mi carta explicatoria,
dile a mis amigos que no los abandonen,
que los posean y coloquen en sus casas
que ellos
sus hijos
y los hijos de sus hijos los posean
y coloquen en sus casas.
Sé que ya una palabra mía no bastará para sanarte
pero abre la puerta, no tengas miedo
la habitación de una suicida es como cualquier otra
aunque pretendamos pensar siempre lo contrario.

Alejandra Sequeira
(Nicaragua, 1982)