Llegábamos, me apresuraba a subir el puente, pero me detenías porque el cabello ya estaba despeinado, porque mis zapatos deberían llegar limpios, odia el olor de tu saliva cuando la usabas para limpiarme los ojos. Del puente, teníamos que meternos al mercado, donde olía a cosas diferentes, a veces a carne a veces a fruta, a flores, a vida. También existía la música, de un lado rock nacional, del otro cumbia y en otros más rock en ingles, ahí fue donde escuche Creep, por primera vez y Special Needs. Para salir de ahí teniamos que usar unas escaleras, lo hacíamos y caminábamos derechito a tu escuela. En tu escuela teníamos que hacer la ceremonia, saludar a la gente adulta que me miraba curiosa, que me fastidiaba, ¿te diste cuenta madre desde ahí me gusto estar sola?. Entrabamos a tu salón y me sentía mejor que en casa, cuando te ibas por alguna razón ellos jugaban conmigo, recuerdo en especial a Eder, porque me cargaba y me y me hacia reír.
También recuerdo los hermosos atardeceres y como desde tu escuela se veían los edificios enormes y en los vidrios de estos la luz del sol reflejada; cuando eso ocurría sabía que teníamos que regresar....y después de nuevo a la soledad de una casa vacía llena de ecos, donde sólo se hablaba de lo que sería de adulta, mientras yo veía por la ventana a los niños que eran libres....
Silvia Yulmaneli Moreno León.
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