Hace unos días me mude, aquel lugar se había vuelto monótono y sin chiste.
Pasaba las tardes después del trabajo, sola, tomando una taza de té, me acostaba y pedía que el día acabara, a veces leía o veía alguna película, nunca escuchaba música, escucharla sola, me ponía triste, pero si estaba triste era lo que hacía, porque me provocaba el llanto, y me perdía, lloraba para luego ya no sentir nada, así fue mi vida durante ocho meses.
Me mude porque me aburrí, como me aburro de todo en un determinado tiempo.
Antes de llegar a este lugar estaba entusiasmada en arreglar las habitaciones, es un departamento pequeño, me gusta que sea así, me hacen sentir menos la soledad; y creo que el lugar donde está también me permitirá estarlo menos, ya que frente vive mi prima, no me llevo muy bien con ella, pero bueno, es familia, tendrá que socorrerme cuando la necesite y sé que lo hará porque para ella eso de los valores familiares son muy importantes.
¿Cómo es mi prima? Fea y responsable, sin gracia pero una buena mujer, una buena profesionista, una parte productiva de la sociedad y bla bla bla…
A veces no entiendo que me liga a ella, es una extraña, la miro y siento no reconocerla. Recuerdo como nos llevábamos de niñas, éramos felices juntas, yo le contaba todo y ella me cuidaba, de cualquiera que quisiera hacerme daño, y sin embargo creo que yo termine haciéndoselo.
Papá me llamo, estaba contento de que estuviera junto a mi prima, dijo que su compañía me haría bien, me haría cambiar y ser buena de nuevo. “No quiero”, le conteste. “No recibirás más dinero de mi” me dijo. No importa, puedo arreglármelas sola, casi siempre he podido.
Silvia Yulmaneli Moreno León.
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