domingo, 22 de enero de 2012

Prueba.

Antes de que me fuera le sugerí que viera 500 Days of Summer, para que entendiera un poco del porque hacia las maletas. No quiso mirarla, no quiso aceptarlo. 
Y yo, como la puta que se llevo los poemas de Bukowski, me lleve también lo que pude. 
Ahora la casa en la que habito está llena de sus cuadros, de sus obras y enseñanzas, pero nadamás, no hay otra prueba de que sucedió. 
¡Yo sé que tú no exististes, pero sé que ahora si porque te pienso!  

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

lunes, 31 de octubre de 2011

Recuerdos

Ahora que vengo en el camión mirando ese viejo paisaje de muerte que tengo que observar cuando regreso de la escuela, porque el sueño también escapa de mí, me hace recordar cuando aún era muy pequeña, cuando iba a visitar la escuela de mamá...recuerdo que al terminar de pintarte los labios de ese color vino y ponerte perfume, venias a mí y con tus manos tibias ponías crema en mi rostro, y me vestías con ese vestido lleno de flores moradas, peinabas mi cabello y al final besabas mi frente, quizá es lo que más extraño... ese beso en la frente que al parecer ahora conservas para mi funeral o tal vez yo para el tuyo; me cargabas hasta el baño para lavarme mis dientes, boleabas mis zapatos y revisabas que mis tobilleras estuvieran lindas para tus amigos. Dime madre...¿un día pesaste qué ese pedazo de carne se convirtiera en algo así? Salíamos de la casa, y esperábamos un camión que me llevaría a la ciudad que mas felicidad nos dio. Ahí supe porque siempre olías a limón. 

Llegábamos, me apresuraba a subir el puente, pero me detenías porque el cabello ya estaba despeinado, porque mis zapatos deberían llegar limpios, odia el olor de tu saliva cuando la usabas para limpiarme los ojos. Del puente, teníamos que meternos al mercado, donde olía a cosas diferentes, a veces a carne a veces a fruta, a flores, a vida. También existía la música, de un lado rock nacional, del otro cumbia y en otros más rock en ingles, ahí fue donde escuche Creep, por primera vez y Special Needs. Para salir de ahí teniamos que usar unas escaleras, lo hacíamos y caminábamos derechito a tu escuela. En tu escuela teníamos que hacer la ceremonia, saludar a la gente adulta que me miraba curiosa, que me fastidiaba, ¿te diste cuenta madre desde ahí me gusto estar sola?. Entrabamos a tu salón y me sentía mejor que en casa, cuando te ibas por alguna razón ellos jugaban conmigo, recuerdo en especial a Eder, porque me cargaba y me y me hacia reír.

También recuerdo los hermosos atardeceres y como desde tu escuela se veían los edificios enormes y en los vidrios de estos la luz del sol reflejada; cuando eso ocurría sabía que teníamos que regresar....y después de nuevo a la soledad de una casa vacía llena de ecos, donde sólo se hablaba de lo que sería de adulta, mientras yo veía por la ventana a los niños que eran libres....

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

lunes, 25 de julio de 2011

(()

Me miras, mientras le doy un sorbo a la taza de café, tomas mi libro y no dejas de mirarme. Hojeas el libro, buscando la respuesta a tus dudas y encuentras un nombre "Antonio", escrito en el borde de una hoja y te preguntas si será el mismo que...si será él de aquel lugar, o será un nuevo y no me dices nada, sólo me miras y piensas en lo que oculto.
Pero yo no digo nada, porque supongo que ya lo sabes.

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

jueves, 14 de julio de 2011

Como todas las noches.

-¡No se te ocurra tocarme con esas manos heladas! -le dijo en cuanto él se metió en la cama-. Mejor te preparo un tecito, así entrás en calor y después… ya sabés -agregó guiñándole un ojo.
Fue a la cocina y le preparó un té, como todas las noches; le puso un somnífero, como todas las noches; y él se durmió profundamente, como todas las noches. “Inexplicablemente”, decía él por las mañanas.
Y ella seguía tranquila, como todas las noches, sin que él la molestara, pensando que en el verano iba a tener que cambiar el té por un vaso de jugo o de gaseosa.

Cabrera, Rubén Faustino

sábado, 25 de junio de 2011

Again

Another night with the same dream, with the same man. Why? I don't know but he is in her dreams with his blue eyes watching her how always without a word only watching her...only watching her scornful.

She knows him but she doesn't know why he is in her dreams maybe because he is a little writer another dreamer but he doesn't dream her.



 Moreno León  Y.  Silvia.

sábado, 18 de junio de 2011

Together in Electric Dreams.

Cuando escucho esa canción de Lali Puna, Together in Electric Dreams, recuerdo a Naucalpan y sus bellos atardeceres naranjas un poco rojizos y algo amarillentos, recuerdo el aire que me acariciaba en la cara, ese rostro infantil serio que hacía que los alumnos de mamá me llenaran de dulces y abrazos. 

Un día conocí a alguien de ahí, que llego aquí, nos llevamos bien un tiempo,recuerdo su forma de mirarme y perseguirme sin acecharme, me miraba y ponía sobre la pared, como intentando que le hiciera caso, pero mi vista se desviaba al suelo y mi corazón latía rápido, esperando la pregunta, pero jamás paso, tal vez hubiera funcionado, quizá lo mejor fue ese acuerdo, no lo sé, nunca lo sabre.
"Well always be together/Together in Electric Dreams"


(Nota: No está dedicada a nadie, simplemente es un vago recuerdo, que llegó como todos, de repente).

 Moreno León  Y.  Silvia.

martes, 14 de junio de 2011

Los cuerpos.



La habitación de una suicida es como cualquier otra
aunque pretendamos pensar siempre lo contrario,
aunque:
los cuerpos y sus formas los cuerpos y sus instrumentos
los cuerpos y sus razones, harán a veces alguna diferencia.
El cuerpo irrumpe el equilibrio cotidiano.
El cuerpo adultera las sacras y comunes leyes de la semejanza,
deja de ser –entonces- como cualquier otra
la habitación de la suicida:
las cortinas relajadas o precisas
los viejos zapatos en el clóset
la lámpara tímida ante la oscuridad nocturna
la mesita de noche, que también será mesa de día
el amanecer que ronda y agasaja las ventanas
la tarde que se despide y mira de reojo
la silla intacta frente al librero adusto,
Missael sonriendo en una foto: todo se trastoca.
En este albergue los objetos me guarecen,
ellos son mi carta explicatoria,
dile a mis amigos que no los abandonen,
que los posean y coloquen en sus casas
que ellos
sus hijos
y los hijos de sus hijos los posean
y coloquen en sus casas.
Sé que ya una palabra mía no bastará para sanarte
pero abre la puerta, no tengas miedo
la habitación de una suicida es como cualquier otra
aunque pretendamos pensar siempre lo contrario.

Alejandra Sequeira
(Nicaragua, 1982)