domingo, 20 de mayo de 2012

Capítulo R

R el alegre, R el sonriente, el risueño, el bondadoso, el sensible, R el que sufre, el que solloza, el que llora .
R el de los ojos negros, el de los ojos brillantes y húmedos. R el de los labios partidos, gruesos y entre abiertos.
R el melómano.
R el serio, R el callado.
R el que me hace el amor, R el apasionado de otras cosas.
R.


Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

sábado, 12 de mayo de 2012

Capítulo III

¿De verdad lo quieres?, me pregunto a mi misma. ¿De verdad quieres provocarte ese daño?, me lo pregunto mientras coloco el cd en función, escuchar esa canción y llenarme de pensamientos que nunca llegaran a nada importante, solamente a provocarme una enorme una nausea, un sin sabor, una angustia de saber que nada de lo vivo a veces tiene sentido ni de lo que pienso o hago.
La oscuridad parece abarcarlo todo. Yo, acostada sobre la cama sin destender, me encuentro extasiada, o tal vez me engaño también, porque quizá ya no sienta nada. <<The fabulous freaks are leaving town.
They are driven by a strange desir>>.
Recuerdo cosas, comienzó a recordar nombres, rostros, momentos y luego nada <<The carnival is over>>. 



Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

domingo, 29 de abril de 2012

Cápitulo II

Si yo pudiera describir esas imagenes, que solamente la mente sabe porque las crea en esos momentos, sería feliz, sería feliz ¿de verdad lo sería? desde hace tiempo me vengo preguntando ¿qué me haría feliz y si alguna vez lo fui o lo seré?, sé que la alegría o felicidad dura tan poco, pero si se piensa un momento también el dolor, a decir verdad, todas las emociones son así, duran tan poco, ¡ah! no he dicho nada que nadie no sepa.
Bueno...despierta, es tiempo de que sigas recogiendo.
¿Cómo estará él? ¿Ya habrá leído la nota?, no lo creo, no me ha llamado. Seguro duerme, a diferencia mía, él disfruta soñar con los ojos cerrados.


Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

sábado, 21 de abril de 2012

Capítulo.


Hace unos días me mude, aquel lugar se había vuelto monótono y sin chiste.
Pasaba las tardes después del trabajo, sola, tomando una taza de té, me acostaba y pedía que el día acabara, a veces leía o veía alguna película, nunca escuchaba música, escucharla sola, me ponía triste, pero si estaba triste era lo que hacía, porque me provocaba el llanto, y me perdía, lloraba para luego ya no sentir nada, así fue mi vida durante ocho meses.
Me mude porque me aburrí, como me aburro de todo en un determinado tiempo.
Antes de llegar a este lugar estaba entusiasmada en arreglar las habitaciones, es un departamento pequeño, me gusta que sea así, me hacen sentir menos la soledad; y creo que el lugar donde está también me permitirá estarlo menos, ya que frente vive mi prima, no me llevo muy bien con ella, pero bueno, es familia, tendrá que socorrerme cuando la necesite y sé que lo hará porque para ella eso de los valores familiares son muy importantes.  
¿Cómo es mi prima? Fea y responsable, sin gracia pero una buena mujer, una buena profesionista, una parte productiva de la sociedad y bla bla bla…
A veces no entiendo que me liga a ella, es una extraña, la miro y siento no reconocerla. Recuerdo como nos llevábamos de niñas, éramos felices juntas, yo le contaba todo y ella me cuidaba, de cualquiera que quisiera hacerme daño, y sin embargo creo que yo termine haciéndoselo.
Papá me llamo, estaba contento de que estuviera junto a mi prima, dijo que su compañía me haría bien, me haría cambiar y ser buena de nuevo. “No quiero”, le conteste. “No recibirás más dinero de mi” me dijo. No importa, puedo arreglármelas sola, casi siempre he podido.

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

domingo, 22 de enero de 2012

Prueba.

Antes de que me fuera le sugerí que viera 500 Days of Summer, para que entendiera un poco del porque hacia las maletas. No quiso mirarla, no quiso aceptarlo. 
Y yo, como la puta que se llevo los poemas de Bukowski, me lleve también lo que pude. 
Ahora la casa en la que habito está llena de sus cuadros, de sus obras y enseñanzas, pero nadamás, no hay otra prueba de que sucedió. 
¡Yo sé que tú no exististes, pero sé que ahora si porque te pienso!  

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

lunes, 31 de octubre de 2011

Recuerdos

Ahora que vengo en el camión mirando ese viejo paisaje de muerte que tengo que observar cuando regreso de la escuela, porque el sueño también escapa de mí, me hace recordar cuando aún era muy pequeña, cuando iba a visitar la escuela de mamá...recuerdo que al terminar de pintarte los labios de ese color vino y ponerte perfume, venias a mí y con tus manos tibias ponías crema en mi rostro, y me vestías con ese vestido lleno de flores moradas, peinabas mi cabello y al final besabas mi frente, quizá es lo que más extraño... ese beso en la frente que al parecer ahora conservas para mi funeral o tal vez yo para el tuyo; me cargabas hasta el baño para lavarme mis dientes, boleabas mis zapatos y revisabas que mis tobilleras estuvieran lindas para tus amigos. Dime madre...¿un día pesaste qué ese pedazo de carne se convirtiera en algo así? Salíamos de la casa, y esperábamos un camión que me llevaría a la ciudad que mas felicidad nos dio. Ahí supe porque siempre olías a limón. 

Llegábamos, me apresuraba a subir el puente, pero me detenías porque el cabello ya estaba despeinado, porque mis zapatos deberían llegar limpios, odia el olor de tu saliva cuando la usabas para limpiarme los ojos. Del puente, teníamos que meternos al mercado, donde olía a cosas diferentes, a veces a carne a veces a fruta, a flores, a vida. También existía la música, de un lado rock nacional, del otro cumbia y en otros más rock en ingles, ahí fue donde escuche Creep, por primera vez y Special Needs. Para salir de ahí teniamos que usar unas escaleras, lo hacíamos y caminábamos derechito a tu escuela. En tu escuela teníamos que hacer la ceremonia, saludar a la gente adulta que me miraba curiosa, que me fastidiaba, ¿te diste cuenta madre desde ahí me gusto estar sola?. Entrabamos a tu salón y me sentía mejor que en casa, cuando te ibas por alguna razón ellos jugaban conmigo, recuerdo en especial a Eder, porque me cargaba y me y me hacia reír.

También recuerdo los hermosos atardeceres y como desde tu escuela se veían los edificios enormes y en los vidrios de estos la luz del sol reflejada; cuando eso ocurría sabía que teníamos que regresar....y después de nuevo a la soledad de una casa vacía llena de ecos, donde sólo se hablaba de lo que sería de adulta, mientras yo veía por la ventana a los niños que eran libres....

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

lunes, 25 de julio de 2011

(()

Me miras, mientras le doy un sorbo a la taza de café, tomas mi libro y no dejas de mirarme. Hojeas el libro, buscando la respuesta a tus dudas y encuentras un nombre "Antonio", escrito en el borde de una hoja y te preguntas si será el mismo que...si será él de aquel lugar, o será un nuevo y no me dices nada, sólo me miras y piensas en lo que oculto.
Pero yo no digo nada, porque supongo que ya lo sabes.

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados.