lunes, 31 de octubre de 2011

Recuerdos

Ahora que vengo en el camión mirando ese viejo paisaje de muerte que tengo que observar cuando regreso de la escuela, porque el sueño también escapa de mí, me hace recordar cuando aún era muy pequeña, cuando iba a visitar la escuela de mamá...recuerdo que al terminar de pintarte los labios de ese color vino y ponerte perfume, venias a mí y con tus manos tibias ponías crema en mi rostro, y me vestías con ese vestido lleno de flores moradas, peinabas mi cabello y al final besabas mi frente, quizá es lo que más extraño... ese beso en la frente que al parecer ahora conservas para mi funeral o tal vez yo para el tuyo; me cargabas hasta el baño para lavarme mis dientes, boleabas mis zapatos y revisabas que mis tobilleras estuvieran lindas para tus amigos. Dime madre...¿un día pesaste qué ese pedazo de carne se convirtiera en algo así? Salíamos de la casa, y esperábamos un camión que me llevaría a la ciudad que mas felicidad nos dio. Ahí supe porque siempre olías a limón. 

Llegábamos, me apresuraba a subir el puente, pero me detenías porque el cabello ya estaba despeinado, porque mis zapatos deberían llegar limpios, odia el olor de tu saliva cuando la usabas para limpiarme los ojos. Del puente, teníamos que meternos al mercado, donde olía a cosas diferentes, a veces a carne a veces a fruta, a flores, a vida. También existía la música, de un lado rock nacional, del otro cumbia y en otros más rock en ingles, ahí fue donde escuche Creep, por primera vez y Special Needs. Para salir de ahí teniamos que usar unas escaleras, lo hacíamos y caminábamos derechito a tu escuela. En tu escuela teníamos que hacer la ceremonia, saludar a la gente adulta que me miraba curiosa, que me fastidiaba, ¿te diste cuenta madre desde ahí me gusto estar sola?. Entrabamos a tu salón y me sentía mejor que en casa, cuando te ibas por alguna razón ellos jugaban conmigo, recuerdo en especial a Eder, porque me cargaba y me y me hacia reír.

También recuerdo los hermosos atardeceres y como desde tu escuela se veían los edificios enormes y en los vidrios de estos la luz del sol reflejada; cuando eso ocurría sabía que teníamos que regresar....y después de nuevo a la soledad de una casa vacía llena de ecos, donde sólo se hablaba de lo que sería de adulta, mientras yo veía por la ventana a los niños que eran libres....

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

lunes, 25 de julio de 2011

(()

Me miras, mientras le doy un sorbo a la taza de café, tomas mi libro y no dejas de mirarme. Hojeas el libro, buscando la respuesta a tus dudas y encuentras un nombre "Antonio", escrito en el borde de una hoja y te preguntas si será el mismo que...si será él de aquel lugar, o será un nuevo y no me dices nada, sólo me miras y piensas en lo que oculto.
Pero yo no digo nada, porque supongo que ya lo sabes.

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

jueves, 14 de julio de 2011

Como todas las noches.

-¡No se te ocurra tocarme con esas manos heladas! -le dijo en cuanto él se metió en la cama-. Mejor te preparo un tecito, así entrás en calor y después… ya sabés -agregó guiñándole un ojo.
Fue a la cocina y le preparó un té, como todas las noches; le puso un somnífero, como todas las noches; y él se durmió profundamente, como todas las noches. “Inexplicablemente”, decía él por las mañanas.
Y ella seguía tranquila, como todas las noches, sin que él la molestara, pensando que en el verano iba a tener que cambiar el té por un vaso de jugo o de gaseosa.

Cabrera, Rubén Faustino

sábado, 25 de junio de 2011

Again

Another night with the same dream, with the same man. Why? I don't know but he is in her dreams with his blue eyes watching her how always without a word only watching her...only watching her scornful.

She knows him but she doesn't know why he is in her dreams maybe because he is a little writer another dreamer but he doesn't dream her.



 Moreno León  Y.  Silvia.

sábado, 18 de junio de 2011

Together in Electric Dreams.

Cuando escucho esa canción de Lali Puna, Together in Electric Dreams, recuerdo a Naucalpan y sus bellos atardeceres naranjas un poco rojizos y algo amarillentos, recuerdo el aire que me acariciaba en la cara, ese rostro infantil serio que hacía que los alumnos de mamá me llenaran de dulces y abrazos. 

Un día conocí a alguien de ahí, que llego aquí, nos llevamos bien un tiempo,recuerdo su forma de mirarme y perseguirme sin acecharme, me miraba y ponía sobre la pared, como intentando que le hiciera caso, pero mi vista se desviaba al suelo y mi corazón latía rápido, esperando la pregunta, pero jamás paso, tal vez hubiera funcionado, quizá lo mejor fue ese acuerdo, no lo sé, nunca lo sabre.
"Well always be together/Together in Electric Dreams"


(Nota: No está dedicada a nadie, simplemente es un vago recuerdo, que llegó como todos, de repente).

 Moreno León  Y.  Silvia.

martes, 14 de junio de 2011

Los cuerpos.



La habitación de una suicida es como cualquier otra
aunque pretendamos pensar siempre lo contrario,
aunque:
los cuerpos y sus formas los cuerpos y sus instrumentos
los cuerpos y sus razones, harán a veces alguna diferencia.
El cuerpo irrumpe el equilibrio cotidiano.
El cuerpo adultera las sacras y comunes leyes de la semejanza,
deja de ser –entonces- como cualquier otra
la habitación de la suicida:
las cortinas relajadas o precisas
los viejos zapatos en el clóset
la lámpara tímida ante la oscuridad nocturna
la mesita de noche, que también será mesa de día
el amanecer que ronda y agasaja las ventanas
la tarde que se despide y mira de reojo
la silla intacta frente al librero adusto,
Missael sonriendo en una foto: todo se trastoca.
En este albergue los objetos me guarecen,
ellos son mi carta explicatoria,
dile a mis amigos que no los abandonen,
que los posean y coloquen en sus casas
que ellos
sus hijos
y los hijos de sus hijos los posean
y coloquen en sus casas.
Sé que ya una palabra mía no bastará para sanarte
pero abre la puerta, no tengas miedo
la habitación de una suicida es como cualquier otra
aunque pretendamos pensar siempre lo contrario.

Alejandra Sequeira
(Nicaragua, 1982)


martes, 10 de mayo de 2011

Historias pequeñitas ocho.

"Tú no sirves para amores, tienes el sueño pesado". 
-¿Crees que algún día dejemos de pelear?
- Tal vez, cuando tus desconfianzas se acaben.
- Y tus infidelidades terminen.
-¿Me conoces, otra mujer?
- Tantas, que he perdido la cuenta.
-Entonces, cuando termines de contar quizá, seamos felices, cómo siempre lo deseamos.


Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

lunes, 9 de mayo de 2011

Muerte de un rimador

Agapito Pito era un rimador nato y recalcitrante. Un buen día viajó a un extraño país en donde toda rima, aunque fuese asonante, era castigada con todo rigor incluyendo la pena de muerte.
Pito empezó a rimar a diestra y siniestra sin darse cuenta del peligro que corría su vida. Veinticuatro horas después fue encarcelado y condenado a la pena máxima.
Considerando su condición de extranjero, las altas autoridades dictaminaron que podría salvar el pellejo solamente si pedía perdón públicamente ante el ídolo antirrimático que se alzaba en la plaza central de la ciudad.
El día señalado, el empedernido rimador fue conducido a la plaza y, ante la expectación de la multitud, el juez supremo del tribunal le preguntó:
—¿Pides perdón al ídolo?
—¡Pídolo!
Agapito Pito fue linchado ipso facto.

Otto Raúl González

sábado, 7 de mayo de 2011

Carta de amor celebre de Adolfo Bioy Casares para Elena Garro


Mi querida, aquí estoy recorriendo desorientado las tristes galerías del barco y no volví a Víctor Hugo. Sin embargo, te quiero más que a nadie… Desconsolado canto, fuera de tono, Juan Charrasqueado (pensando que no merezco esa letra, que no soy buen gallo, ni siquiera parrandero y jugador) y visito de vez en vez tu fotografía y tu firma en el pasaporte.
Extraño las tardes de Víctor Hugo, el té de las seis y con adoración a Helena. Has poblado tanto mi vida en estos tiempos que si cierro los ojos y no pienso en nada aparecen tu imagen y tu voz. Ayer, cuando me dormía, así te vi y te oí de pronto: desperté sobresaltado y quedé muy acongojado, pensando en ti con mucha ternura y también en mí y en cómo vamos perdiendo todo. Te digo esto y en seguida me asusto: en los últimos días estuviste no solamente muy tierna conmigo sino también benévola e indulgente, pero no debo irritarte con melancolía; de todos modos cuando abra el sobre de tu carta (espero, por favor que me escribas) temblaré un poco. Ojalá que no me escribas diciéndome que todo se acabó y que es inútil seguir la correspondencia… Tú sabes que hay muchas cosas que no hicimos y que nos gustaría hacer juntos. Además, recuerda lo bien que nos entendemos cuando estamos juntos… recuerda cómo nos hemos divertido, cómo nos queremos. Y si a veces me pongo un poco sentimental, no te enojes demasiado… Me gustaría ser más inteligente o más certero, escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro. Te beso, mi amor, te pido perdón por mis necedades.

De Adolfo Bioy Casares 

jueves, 5 de mayo de 2011

El espantapájaros.

No sé me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…, aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo 

martes, 3 de mayo de 2011

Historias pequeñitas siete

Ella-¿De verdad importa,cuánto me quieres ahora? La verdad es que no, se rompieron promesas, no queda nada sólo dormir. "No se que tienen las flores llorona, las flores del camposanto, que cuando las mueve el viento,llorona, parece que están llorando".
El-Hay de mi llorona, llorona, tú eres mi xunca, me quitaran de quererte.
Ella-Pero de olvidarte nunca.

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

lunes, 25 de abril de 2011

Historias pequeñas seis.

Tengo grabado tu nombre en mi cuerpo,
                                                            Horrible candado de castidad.
Nadie puede...nadie puede vivir olvidando sus responsabilidades.
                                                    ¿Por qué no se permite soñar?
Horrible candando de castidad,
Castidad.
                 Candado.
Horrible.
                                                Tristeza aguda, paciencia infinita.
Oh  sinceridad ¿Dónde te has metido?
                                                    Oh serenidad ¿Dónde estás?

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

martes, 19 de abril de 2011

Me doy cuenta de que me faltas.

Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.

Jaime Sabines. 

viernes, 15 de abril de 2011

Historias pequeñitas cuatro.

    Siempre nos amábamos con ropa, no había lugar ni dinero, para que se cometiera el pecado.
Nos amábamos con ropa, en el elevador, en la azotea, algunas veces en tú cuarto; con miedo a que alguien nos descubriera, pero nadie subía ni oían, simplemente eramos demasiado temerosos.
¿Me pregunto si lo recordarás? Tal vez...ustedes las mujeres tienen mejor memoria.

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

miércoles, 13 de abril de 2011

Poema mundano.



Poema mundano, cómo vivir nuestra vida -pregunta-
Estoy aburrido, soy la tierra rotulada en el otoño
y la literatura es el gusano que roe el camino subterráneo
por donde vendrá el agua para nutrir la cosecha del verano.

Fotografía empolvada sobre el piano y encontrada viva después
en la provincia donde los padres daban clase
para conservar la fe -ha pensado que es mejor venir
a la gran ciudad con fiestas para la enajenación de la conciencia.

Mi alma: una mujer mundana que sale con cualquiera
Las mozas no son fieles, ni los violines son verdaderos
Bailarinas flores derrumbadas bailarinas trasegadas
muéstranos el secreto despojado de las hojas de algod6n.

En el escenario silencio mujer desnuda, en la sala embarazo, pero
ni menos un pensamiento que te duela, ni un actor que se muera
El negro de la luna desciende (deleitosamente) como el gorrión sobre un violín
y si lo quieres, amada mía, si lo quieres te pagaré un capricho.

Tristan  Tzara.

martes, 12 de abril de 2011

Colores.

Se encontraba tirada en el pasto verde, mirando el azul del cielo, con sus ojos de jade, mordía sus labios rosas, movía sus dedos blancos, lloraba lagrimas trasparentes.


Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

domingo, 3 de abril de 2011

Historias pequeñitas tres.

Ella quiso encontrarme, lo supe desde que leí aquel mensaje en mi teléfono “Te espero a las 4, en el café de hace 10 años, no vayas a faltar, es importante.” Entonces trate de guardar su recuerdo en ese lugar de donde creí jamás sacarlo, para negarme a verla pero fue imposible, me tire en el sofá y volví a leer el mensaje una y tantas veces para ratificar que no era mentira, que estaba de nuevo aquí y de alguna forma le era vital verme.
Comencé el ritual  de belleza, me sentí de nuevo como un chiquillo, arreglándome, afeitándome, luciendo ropa que no me ponía hacia tiempo, lustrando mis zapatos y usando esa corbata que tanto le gustaba.
De camino compre unas flores, no podía olvidar sus favoritas, jazmines.
Al entrar al café, mi vista se iba a todos lados buscándola, no la veía y comencé a desesperarme, otra mirada al fondo del local y allí estaba con un vestido rojo y liso, y frente a ella estaba sentado su hijo.
Me acerque, creo que no me hubiera notado si no fuera por la advertencia del niño.  Se levanto y me abrazo como se abraza a un amigo al que no se le ha visto demasiado tiempo,  volteo la cabeza hacia arriba, hacia mis ojos, seguía siendo linda y ese color de labios rojo le quedaba bien, tuve ganas de desamarrarle el cabello, pero no me atreví, me sonrió y movió algo que creía muerto desde que se fue.
“Te presento a mi hijo” me dijo, no quise preguntar el nombre sabía que se llamaba igual que el padre, además que era su vivo recuerdo, tenía hasta la misma mala forma de mirarme.
Yo solamente quería tenerla abrazada a ella y mirarle el rostro, ella me sonreía.
“Ahora sé que escogí mal” hablo dándole un sorbo al café, yo le acaricié el cuello donde tenía una enorme cicatriz. “Son las huellas del amor” me explico “Y de la inseguridad”.
Entonces me abrazo y soltó el llanto. “No te preocupes, ya no dejaré que te vayas nunca” le prometí.

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

miércoles, 30 de marzo de 2011

Historias pequeñitas dos

“Una de ron y diez de algo más fuerte, supongo. ¿Cuándo se hizo malo? Tal vez siempre lo fue y apenas me doy cuenta. Creo que ya no hay nada que salvar.
Nunca me ha golpeado ¿pero era necesario? Lo mejor es irme ahora que duerme para no verlo llorar ni tampoco derrumbarme.”
Junto sus maletas lo más rápido que pudo, guardo en ellas la poca ropa que tenía  y algunas sobras  de su ser.
Salió de la casa sin hacer ruido, no quiso voltear, quizá si lo hacia se convertiría en una estatua de sal.
"Ich weiss es wird einmal ein wunder gerschehn" tarareaba intentando no llorar, pero no pudo se desplomó y las lagrimas brotaron.
“Siempre hubo momentos felices, aunque fuéramos demasiado pobres, había esperanza. Pero se hizo malo, comenzó a oler a licor y a mujeres, sus ojos ya no eran limpios ni sus sentimientos tampoco”
Después de estas cavilaciones, tomó sus cosas,  se levanto del suelo y desapareció entre el mar de gente.


Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

sábado, 26 de marzo de 2011

Minicuento 262431

Hacía algún tiempo que había escuchado el rumor de que los hombres se enamoraban de las androides, “¿puede ser?” me pregunte  “podría, ya que son hermosas”.
Cierto día iba caminando por una avenida, pasaba cerca de un callejón cuando un ruido me hizo ir al fondo de éste y ahí estaba, entre basura, una de las androides que cree, sabía que era la 262431 porque de las cincuenta que diseñé y construí, era la  única que tenía los ojos turquesa y los labios color durazno.
    La tome en mis brazos y la lleve a casa. Lo primero que hice fue limpiarla y pintar algunas partes de su cuerpo, arreglar ese cabello negro y lacio que se había vuelto chino y algo marrón por el polvo, le maquille un poco el rostro, quise que se viera feliz y vivaz; lo siguiente era reparar su sistema, busque mis herramientas y algunos manuales, pero de nada sirvieron mis nueve horas; el corazón estaba estropeado, totalmente húmedo, lleno de agua salada.
    Supuse entonces que era verdad lo que se decía.

Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

miércoles, 16 de marzo de 2011

Octavio Paz
Acabar con todo

Dame, llama invisible, espada fría, 
tu persistente cólera, 
para acabar con todo, 
oh mundo seco, 
oh mundo desangrado, 
para acabar con todo. 

Arde, sombrío, arde sin llamas, 
apagado y ardiente, 
ceniza y piedra viva, 
desierto sin orillas. 

Arde en el vasto cielo, laja y nube, 
bajo la ciega luz que se desploma 
entre estériles peñas. 

Arde en la soledad que nos deshace, 
tierra de piedra ardiente, 
de raíces heladas y sedientas. 

Arde, furor oculto, 
ceniza que enloquece, 
arde invisible, arde 
como el mar impotente engendra nubes, 
olas como el rencor y espumas pétreas. 
Entre mis huesos delirantes, arde; 
arde dentro del aire hueco, 
horno invisible y puro; 
arde como arde el tiempo, 
como camina el tiempo entre la muerte, 
con sus mismas pisadas y su aliento; 
arde como la soledad que te devora, 
arde en ti mismo, ardor sin llama, 
soledad sin imagen, sed sin labios. 
Para acabar con todo, 
oh mundo seco, 
para acabar con todo.

domingo, 13 de marzo de 2011

Historias pequeñitas uno

 "No, no está bien" comenzó a decirme al oído. "Las cosas no se hacen de este modo" siguió.
 "Ya no debernos y menos así", cogió su ropa con un halo de culpa y se marchó, dejándome solo en la habitación del motel.





Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

sábado, 12 de marzo de 2011

Debo.

Debo dejar de escribir...
romper los lapices y guardar las plumas,
de amarte, porque...cómo me hace daño eso,
¡pero tonto! Tú me ilusionas.

Debo dejar de escribir...
e imaginar de nuevo que no existes,
que no eres nada,
insistirle a mi corazón que te saqué,
que aquel día no existió,
que fue una falsa alarma.

Romper los lapices, será un buen ejercicio de relajación,
guardar las plumas también y destruir las hojas aún mejor.
¡Pero tonto! Tú me ilusionas.
Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Guardaste nuestros sueños Isobel?...

¿Debajo del pantano?

Sigues siendo hermosa,
el tiempo contigo no ha hecho bien su trabajo.
¿Cuándo fue la última vez que me besaste?,
creo que fue la noche anterior a tu juicio,
si, antes de que la luna cayera
y tus ojos se cerraran por siempre...

No hay manera de recobrarte, sirena,
te has unido al viento...
Silvia Yulmaneli Moreno León. 
Derechos Reservados. 

lunes, 7 de marzo de 2011

Cada mujer:un museo



Cada mujer es un museo, le dije mientras ella abría sus puertas y yo buscaba la obra perfecta en su interior. Nada encontré, sólo recorrí pasillos y pasillos de arte inútil y superficial.
Cada mujer es un tiovivo, le dije, mientras dábamos vueltas y vueltas, ambos sonriendo para los fotógrafos. Flash-flash. Sólo eran apariencias que los retratos ayudaban a esconder.
Cada mujer es un mapa, le dije, mientras yo intentaba trazar cartografías, nuevos caminos. Aunque todo está recorrido, uno pretende ser descubridor.
Cada mujer es un punto fijo, insistí, mientras ella hacía maletas, guardaba su vida y se marchaba.
- ¿Estás seguro? – cuestionó
- Cada mujer – le aseguré
- Nada de eso – corrigió.
Cada mujer se aleja tarde o temprano, terminé por decirle, mirándola irse, dejándola ir.

Luis Humberto Crosthwite.

domingo, 6 de marzo de 2011

The Metaphysics of Pedro the ice cream man.

La metafísica de Pedro el heladero.

Según lo veo, el cielo es otro mundo, nada más,
y yo no soy de ahí.
Vi un programa en la tele acerca de los peces de las profundidades,
que viven tan profundo que casi no son peces, sino apenas
pinchos y lamparitas que relumbran en un lugar extraño.
Nosotros no podemos bajar tanto, excepto en una máquina.
De intentar respirar, nos ahogaría el agua,
y nos aplastaría la oscuridad. Mientras que aquellos peces
se la pasan nadando ahí, con sus luces de giro y sus dientitos,
comiendo lo que sea que ellos comen,
todas nuestras palabras y los planes que hacemos no nos sirven de nada;
y todas esas sombras y las cosas que brillan,
junto con la comida invisible de los peces,
tienen bastante más sentido que nosotros.
¿Por qué sería diferente el cielo?
Otro país por el que para entrar tenemos que morir,
y donde ya no importan la tierra ni la sangre ni los huesos,
y hay que aprender a parecerse al aire
después de caminar por tantos años.
Cuando a la noche prendo una vela al costado de mi cama,
eso es lo más que llego a parecerme
a los peces de las profundidades.
Se me voló el sombrero un día de viento;
quizá eso se parezca un poquito a volar
o a tener espíritu o a ser uno. Jamás volví a encontrarlo
Quizá llegue a algún lado antes que yo,
quizá me quede donde estoy sin él.  

ROBIN MYERS
MAPLEWOOD, NEW  JERSEY, ESTADOS UNIDOS (1987)
Traducción de 
Ezequiel Zaidenwerg
Buenos Aires, Argentina (1981)